Pentecostés 

Lectura: Jn 20, 19-23
“Jesús, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo” (Jn 20, 19-22).

Meditación:
Jesús al entregarse en la Cruz al Padre y resucitar, nos regala el Espíritu Santo, nos llena de su amor. Nos deja abierto su Corazón, símbolo de su entrega infinita, y nos infunde su Vida divina por el Espíritu Santo. Nos ama con un amor divino y humano, que nos eleva a lo infinito y atiende las necesidades más inmediatas.

Las llagas en sus manos y en su costado, no son un adorno; son el compromiso y la Alianza eterna de quedarse con nosotros. Así, nos llama a la entrega, a darnos completamente. Para que podamos corresponder adecuadamente nos da al Espíritu Santo.

Esta vida se acrecienta en la medida que somos testigos de su amor ante los demás. Por esto Cristo nos da su Paz y nos envía a llevar su Reino a todo el mundo. Para encontrar nuestra identidad, necesitamos salir … y declararnos servidores de los otros.

Oración.
Ven Espíritu Santo, haz que mi corazón sea tu morada.

Contemplación.

  • Dejas tu Corazón abierto y me regalas tu amor.
  • Yo Soy la Vida y te doy el Espíritu Santo para que tengas la vida divina.
  • Quiero recibir tu gracia por el Espíritu.


Acción.
Ser dócil al Espíritu y anunciar el Reino.