Una visión panorámica de la santidad del joven Carlo Acutis
Por: H. Javier Marquínez
Sáez de Maturana, Francisco Javier. Carlo Acutis cuando la bondad y la esperanza se abrazan.
Grupo editorial Fonte. Burgos. 2025. 214 páginas.
Estamos ante un libro que puede derribar los prejuicios de algunos con respecto a las
beatificaciones en la iglesia católica. Parece ser que viene una época de nuevos santos más
cercanos de la realidad, santos que, en los altares o no, son un testimonio moderno y posible de
cómo se puede llegar hasta Dios. Tenemos incluso “santos” agnósticos como es el caso del doctor
Héctor Abad Gómez, padre del escritor Héctor Abad Faciolince, asesinado a tiros en Medellín,
Colombia, en 1987; o santos que transitaron pesadamente por el camino de la conversión, como el
de la sierva de Dios Dorothy Day, cuya vida fue una montaña rusa de activismo e ideología hasta el
momento de su conversión, marcada por su forma de hacer presente el evangelio en el siglo XX.
Carlo Acutis era un muchacho normal, como son los santos del siglo XXI, que sin embargo tuvo, y
2ene, una enorme influencia en la vida de los demás. Casi veinte años después de su muerte, los
padres de Carlo siguen recibiendo todos los días un ingente número de cartas, correos, mensajes
de todas las partes del mundo contando las experiencia transformadora que Carlo supone para sus vidas.
Carlo nació en Londres, ciudad en la que pasó solamente los primeros meses. Sus padres, altos
empleados de banca, regresaron enseguida a Milán, ciudad donde Carlo residirá el resto de su
vida. Sus primeros años fueron los de un niño normal, inteligente y despierto, aunque no
esencialmente distinto al resto de sus compañeros de escuela. Destacaba por la piedad religiosa
manifestada particularmente a par2r de la primera comunión, a los siete años. En esta afición por
la religión, no cabe duda de la influencia de Beata, una joven niñera polaca que acompañó a Carlo
desde muy niño. La devoción a la Virgen, que se manifestará con gran intensidad a lo largo de toda
su vida, parece que nació entre los brazos y los cuidados de Beata.
Hablar de la juventud de Carlo es muy complicado, ya que murió con 15 años, apenas entrado en
la adolescencia. Sus compañeros del colegio de bachillerato lo recuerdan como un chico muy
comunicativo, siempre pendiente de ayudar a los demás, deportista. Siendo bien parecido, estaba
asegurado su éxito con las chicas, a las trataba siempre con deferencia y respeto. Era muy
aficionado a la informática y sabía usar herramientas para programar, hacer páginas web, manejar
los buscadores, etc. Carlo es el santo del perfil de facebook, que usa las redes sociales y es
aficionado a la play. Esta habilidades le ha servido para que algunos lo consideren como el
influencer de Dios en el siglo XXI.
Carlo explica su propio crecimiento espiritual en relación directa a la eucaristía. Para él la misa era
el camino hacia el cielo: tomando el cuerpo y la sangre de Jesús te haces como Jesús. Queda claro
que no se trata de una cuestión de can2dad sino de calidad, con la que se consigue el acceso a una vida distinta. Se muestra también muy devoto del Corazón de Jesús y, a fuerza de insistir, consigue que su familia se consagre al Sagrado Corazón. Para Carlo está devoción es la manifestación práctica del encuentro diario con Jesús hecho hombre en la eucaristía. Es la realización del amor misericordioso de Dios en la vida diaria.
La devoción a San Francisco de Asís también es una constante en su vida. La familia de Carlo pasa
las vacaciones en Asís, donde 2enen una casa. Del santo de Asís toma su amor y cuidado de la
naturaleza y el re2ro en el monte para la oración, sobre todo en el monte Alvernia, lugar también
de re2ro del santo. De San Francisco también le viene a Carlo el amor por los pobres: prodiga su
presencia entre los pobres y vagabundos que encuentran las calles y gasta el dinero de la paga en
alimentos para los comedores sociales.
El descubrimiento de la enfermedad, un tipo de leucemia muy agresiva, fue la ocasión para que
Carlo se convirtiera en la luz de la oscuridad que la enfermedad había dejado a su alrededor. Carlo
actúa como si supiera que ese toque de atención que Dios le ha dado, le va a llevar al cielo. Los
últimos días de Carlo en el hospital de Monza fueron el culmen de una vida entregada a Dios y a
los demás. El personal médico que le atendía quedó impresionado por la fuerza de aquel
muchacho ante la enfermedad. Murió el 12 de octubre del año 2006, aniversario de la última
aparición de Fátima. Los funerales se hicieron en Milán, y fue enterrado en el cementerio de
Ternengo. Tres meses después, su cuerpo será trasladado a Asís, lugar donde quería ser enterrado.
El cuerpo de Carlo fue exhumado con mo2vo de su bea2ficación y ahora está “corpore insepulto”,
expuesto a la devoción de los fieles, en la iglesia de Santa María la Mayor de Asís.
El libro del Hermano Patxi Maturana ofrece una visión muy amplia de la san2dad de Carlo Acutis.
Todo está puesto en un contexto personal, social, eclesial, para que podamos llegar a una
comprensión más rica de la vida de este muchacho, un santo para el siglo XXI.