Quiénes Somos

Formar parte del Instituto hoy es creer en el amor de Dios, vivir de él y difundirlo: es, en cuanto religiosos educadores, contribuir a la evangelización,  principalmente por la educación de los niños y jóvenes.  Cf.Regla de Vida, Art. 13 

Los Hermanos del Sagrado Corazón somos personas que hemos descubierto a Cristo como centro de nuestras vidas y por eso nos hemos consagrado a Él. Hacemos voto de castidad porque el amor de Dios llena nuestro corazón y nos llama a un amor universal, como el de Jesús. Hacemos voto de pobreza porque todo lo poseemos en común y vivimos en actitud de desprendimiento; porque Cristo es nuestro único tesoro. Hacemos voto de obediencia para buscar juntos la voluntad de Dios y estar disponibles para los hermanos.

 

Vivimos en comunidades fraternas, compuestas por personas de diferentes edades y nacionalidades. Juntos dedicamos nuestras vidas a la evangelización de los niños, adolescentes y jóvenes, por medio de la educación: “Cristo nos une a su misión, infunde un amor que hay que propagar” (Regla de Vida, Art. 2).

LOS LAICOS QUE COMPARTEN EL CARISMA

Junto a los Hermanos muchos otros cristianos que vivimos la vida como laicos o seglares, también descubrimos en este carisma un camino para nuestra vida. Somos antiguos alumnos, docentes que trabajamos con los Hermanos, familias que les confiamos nuestros hijos para que los eduquen y otras personas que nos sentimos cercanos a esta familia espiritual. 

Todos nosotros compartimos el amor al Corazón de Jesús, la experiencia de la fraternidad en la comunidad educativa y queremos comprometernos en la construcción de un mundo mejor, especialmente para los niños y jóvenes. 

Consejo General 2024-2030

Conoce la experiencia y trayectoria de los hermanos miembros del Consejo General en el Instituto de los Hermanos del Sagrado Corazón.

Superior General: Hno. Mark Hilton (USA)
1° Consejero: Hno. Stéphane Sané (SEN)
2° Consejero: Hno Carlos Almaraz (ESP)
3° Consejero: Hno Herbert Mongove (ESA)
4° Consejero: Hno. Luc Boudreault (PHI)

La educación cristiana difícilmente puede llevarse a cabo sin el testimonio de una comunidad educativa fundada en estrechas relaciones entre docentes, padres, alumnos y población local.  Compartimos con los profesores seglares la responsabilidad  de la formación moral y religiosa de los alumnos. cf. Regla de Vida 156 y 157

PADRE ANDRÉS COINDRE

Andrés Coindre nació en la ciudad de Lyon, en Francia, en 1787. Sus primeros años de instrucción religiosa los realizó en la clandestinidad, ya que el gobierno había prohibido el culto católico. Ingresó luego en el seminario y fue ordenado a los 25 años.

 

Como sacerdote se destacó por sus dones de predicador y por su vocación misionera en los pequeños pueblos sin asistencia religiosa. En sus tareas como sacerdote pudo observar la precaria realidad de los niños y jóvenes, tanto en la ciudad como en el campo, y sintió el llamado concreto de Dios a atenderlos con el mismo amor que el Corazón de Jesús.

 

Por eso Dios le concedió el don de ser Fundador de comunidades religiosas dedicadas a la evangelización de niños y jóvenes a través de la educación: en 1817 las Hermanas de Jesús-María junto a Santa Claudina Thevenet y en 1821 los Hermanos del Sagrado Corazón.

 

Falleció en 1826 a los 39 años de edad, tras haber desplegado una asombrosa acción pastoral para una vida tan prontamente interrumpida.

VENERABLE HERMANO POLICARPO 

Juan Hipólito Gondre nació en la aldea de La Motte, en Francia, en 1801. Vivió su infancia ayudando a su padre en las tareas del campo y estudiando sólo cuando éstas se lo permitían. Aun así logro obtener el título básico de maestro a los 21 años.

 
A pesar de su satisfacción con el trabajo de Maestro no se sentía plenamente feliz: deseaba entregarse por entero a Dios. Por eso en 1826 ingresó a la comunidad de los Hermanos del Sagrado Corazón fundada en 1821 por el Padre Andrés Coindre en Lyon. Así su vocación de educador se hacía más plena con la consagración religiosa. Tomó el nombre de Hermano Policarpo.

 

En 1841 fue elegido Superior general, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1859. Durante esos años logró salvar al Instituto de una grave crisis y hacerlo crecer y expandirse, incluso fuera de Francia. Por eso se lo nombró “Segundo Fundador” de la comunidad.

 

En 1984 el Papa Juan Pablo II constató que había vivido “heroicamente” todas las virtudes propias de un cristiano y le declaró “Venerable”, paso previo a la beatificación y canonización.

Siguiendo al fundador, el Hermano Policarpo, el Hermano Xavier y demás antepasados nuestros caminaron por las sendas de la mansedumbre y la humildad. Hicieron de la caridad el todo de su vida, la inspiración de su actividad apostólica y misionera. Regla Vida, Art. 12