V Domingo de Pascua

Lectura: Jn 14, 1-12
“Jesús le respondió: … El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras” (Jn 14, 9-10).

Meditación:
Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Él Padre nos envía a su Hijo amado para que participemos de la Vida Trinitaria. El origen y la fuente es el Padre, de Él procede todo lo bueno y Santo; pero se lo entrega al Hijo, que, con igual grandeza y gloria, viene hacia nosotros.

Por amor al Padre, se hace obediente y se encarna en el seno de la Virgen María. Jesús se hace Hombre, se hace nuestro Hermano, asume nuestra realidad. Por su muerte y resurrección nos injerta en su Cuerpo, nos orienta y lleva al Padre.

Este misterio se actualiza o lo vivimos en forma continua. Por el Bautismo nacemos a la vida divina y en cada Eucaristía, al comer el Cuerpo de Cristo, nos asimila, llevándonos a la unidad. La vida en Cristo nos conduce a la comunión con el Padre y los hermanos.

Oración.
Señor me has dado la vida y a Ti te pertenece.

Contemplación.

  • He recibido la vida por medio de mis padres y tiene su origen en el Padre.
  • Yo te llevo a la plenitud, soy tu Hermano.
  • Quiero que mi vida esté en Ti.


Acción.
Con Cristo, fijar la mirada en el Padre.