XVII Domingo del Tiempo Ordinario 

Lectura: Mt 13,44-52
“El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró” (Mt 13, 44-45).

Meditación:
El Reino es la Vida de Cristo en nosotros; es presencia de Dios en nuestra vida. Jesús siendo Dios se ha hecho Hombre, pero ahora quiere que sus actitudes y valores los encarnemos en nuestro corazón; es la forma que tenemos para nacer de nuevo. Pero depende de nuestra libertad, de que elijamos seguirlo y asumir su estilo de vida en la cotidianidad, generando relaciones fraternas entre todos.

Conquistar el Reino es la tarea o la misión principal de nuestra vida; pues es un trabajo constante; dejando atrás las conductas contrarias a la caridad. Pero esto exige radicalidad y determinación. El Reino se nos anuncia por el Espíritu en nuestro corazón y es preciso dejar todo para vivir lo que nos propone.

La vivencia del Reino embellece nuestro corazón, nos llena de paz, nos infunde la alegría que necesitamos compartir con los demás, nos enciende en el deseo de vivir eternamente junto al Padre, el Hijo y el Espíritu, donde ya viviremos todos como familia de Dios.

Oración.
Señor, venga a nosotros tu Reino.

Contemplación.

  • Jesús, has puesto en mi corazón tu Vida divina…me has hecho hijo del Padre.
  • Yo doy mi vida por ti, mi amistad te embellece…
  • Deseo orientar mi libertad hacia Ti, eres mi tesoro y mi perla preciosa.


Acción.
Vivir según el Reino de Dios.